miércoles, 24 de junio de 2009

Etapas del duelo

Pucha me gustaria tanto que este tema se trate desde pequeños, el enfrentar una perdida es algo terrible, pero lo único claro que sabemos en esta vida es que vamos a morir tarde o temprano pero nadie sabe como afrontar esta etapa, como reaccionar, que debemos esperar los que perdimos un ser querido, como debemos reaccionar los familiares, que decir los amigos, a quien acudir con esta pena, en fin un tema no hablado y la mayoria que a pasado por eso sabe como marca la vida y como es díficil superarlo.
El duelo es un conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto en duelo estaba psicosocialmente vinculado, un 16% de las personas que padecen la pérdida de un ser querido presentan un cuadro de depresión durante un año o más, después del fallecimiento, pero la realidad es que una persona tan solo tiene un par de días para recuperarse del duelo, y debe volver al trabajo como si nada, un sistema frío y sin emociones, a lo cual los afectados, tratan de continuar con la vida de costumbre pero como se puede vivir con un dolor tan grande, siempre que vemos una persona afectada preguntamos como estás, la respuesta recurrente es un bien, pero la realidad es más cruel por que no se puede seguir adelante tras una perdida, a lo que se recurren a las licencias. En Chile no es tema del sistema de salud, no existe un tratamiento de apoyo al duelo, ni del estudio de sus respuestas, menos aún de su prevención, el paciente debe informar y pedir ayuda a un profesional, pero el profesional esta acostumbrado a diferir esa responsabilidad, la persona afectada no espera el apoyo que precisa porque culturalmente no lo identifica con la ayuda médica, quienes ayudan, pues la religión si eres creyente, los vecinos, la familia y los amigos, que generalmente no sabemos como actuar y que decir, por que todo parece tonto.
1.-) La primera etapa del duelo es de Impacto, el estrés inicial de la muerte que dura de pocas horas a una semana después del deceso, se manifiesta con una falta general de motivación como con liberación emocional intensa con llantos, suspiros, sensación de irrealidad, negación o incredulidad, no se siente coherencia con la realidad, se manifiesta con una conducta semiautomática, excesiva ansiedad, para superar esta etapa cada cultura realiza sus ritos sociales y familiares del duelo.
2.-) Etapa Intermedia, depresiva aparece generalmente varias semanas después de la pérdida y se prolonga por semanas o meses, se caracteriza por sentimientos intensos de anhelo por el fallecido y de gran ansiedad, se inician síntomas depresivos, anorexia, baja de peso, disminución de la capacidad de concentración y memoria, tristeza, seguido de episodios de protesta-irritación y aislamiento, le carga realizar actividades que antes le apasionaban, el diario vivir lo abate, la vida solo tiene sentido en el recuerdo y en el vivir por el fallecido, pensarlo, sentirlo, cada minuto necesita estar pendiente de su ser querido, se llena de de sentimiento de injusticia, de la pregunta sin respuesta ¿por qué?, se siente culpable, siente ira, envidia de los que no han perdido un ser querido, la imagen de su ser querido esta presente en cada instante, se sienten culpables por reir y no sentir dolor por la perdida, en esta etapa se caracteriza por que los hombres (maridos) que sufren el duelo no saben como continuar con sus vida, como poder hacerse cargo de la casa, no asumen las obligaciones domesticas, las mujeres se sienten solas ante una realidad, con la exigencia social de reincorporarse prontamente a la vida habitual, el retorno al trabajo, cuidado de los familiares a su cargo, etc., en este período el estado de ánimo es de un trastorno depresivo.
3.-) Etapa tardía, o reorganización: Aprende a aceptar la pérdida y el hecho de que la persona amada ya se fue, se produce al cabo de seis meses a un año, en donde se retorna al nivel de funcionamiento previo siendo capaz el deudo de establecer nuevos lazos afectivos, disminuyen los síntomas mentales y somáticos, lentamente, primero recupera el apetito a los 6 meses, luego reaparece la preocupación por la apariencia física, el deseo sexual y la interrelación social, generalmente coincide al primer aniversario del deceso, produciéndose en este período una intensificación emocional en la línea de la nostalgia, tristeza, llanto, recuerdo doloroso, etc., que duran unos días y que finalmente marcan el final del duelo.

Duelo no resuelto

El duelo no resuelto son el 5 y el 20 %, el duelo ausente, se presenta con un cuadro de ansiedad intenso, se produce una negación del fallecimiento con una esperanza infundada del retorno del fallecido, padeciendo un intenso cuadro de ansiedad, se detiene la evolución del duelo en la primera fase.
El duelo inhibido o anestesia emocional, es la dificultad para expresar o manifestar las emociones de la pérdida, existe una carencia de manifestación de pérdida, el componente emocional del duelo es tan doloroso que el individuo emplea mecanismos que bloquean el dolor.
El duelo prolongado con persistencia de la sintomatología depresiva, más allá de los 6-12 meses. El duelo se detiene en la segunda fase.
El duelo no resuelto, permanece fijado en la imagen de la persona fallecida y en las circunstancias que rodearon su muerte, sin volver a su vida habitual, cede la sintomatología depresiva, el duelo se ha detenido entre la segunda y tercera fase.
Duelo intensificado, se produce una intensa reacción emocional tanto precoz como mantenida en el tiempo.
Duelo enmascarado, se manifiesta clínicamente por síntomas somáticos, con respuesta emocional normal o escasa
Reacciones de aniversario anormalmente doloroso, más allá del primer año, se presupone que las reacciones de aniversario, no deben conllevar un serio recrudecimiento de las emociones.
Duelo psiquiátrico, se produce la aparición de un verdadero trastorno psiquiátrico, cumpliendo todos los criterios para su diagnóstico, Hanus, señala la predisposición de las personalidades de tipo narcisista a sufrir esta modalidad de duelos porque son particularmente sensibles a la pérdida de sus objetos amados. Distingue varios tipos clínicos: Histérico: El deudo se identifica con la persona fallecida, presentando el mismo cuadro que motivó su fallecimiento. Obsesivo: La ambivalencia emocional a la que normalmente se enfrenta la persona obsesiva, crea en él fuertes sentimientos de culpa, que suelen abocar en una depresión grave y prolongada. Melancólico: Este cuadro clínico destaca la pérdida de la autoestima, síntomas depresivos graves y la ideación suicida. Maníaco: (Manía del duelo). Se produce un cuadro de excitación psicomotriz, hiperactividad y humor expansivo que evoluciona posteriormente a un cuadro depresivo. Delirante: delirios y alucinaciones excluyendo voz e imagen perdida.

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